MeryDurante las últimas dos décadas Chile se ha destacado como una de las economías más salientes de la región. Es conocido por ser el mayor productor mundial de cobre y el de mejor prestigio institucional de América Latina. Ha tenido un crecimiento económico significativo desde principios de los ‘90, momentáneamente interrumpido por la crisis asiática y, en menor medida, por el escándalo financiero de fines del 2008. Es uno de los países con más apertura comercial del mundo, con acuerdos y tratados de libre comercio con las principales economías del planeta.

Sin embargo, su principal cuello de botella es el desarrollo de los recursos humanos. Si bien cada año hay más profesionales egresados, Chile no ha desarrollado un sistema educativo capaz de cubrir la brecha técnica, en tanto que el número de profesionales y la mano de obra calificada son insuficientes.

En la última década, esto abrió muchas oportunidades laborales que han sido aprovechadas por trabajadores y profesionales de países como Argentina, Colombia, Ecuador, e incluso España, gracias al idioma.

Aproximadamente 60.000 argentinos viven hoy en Chile. La tranquilidad de vivir en un país con altos estándares de seguridad, organización y funcionamiento, que ofrece una excelente calidad de vida familiar, lo convierten en uno de los destinos más codiciados de América Latina para profesionales calificados.

¿Pero cuáles son las características principales de este mercado laboral? ¿Qué desafíos han tenido que sortear profesionales de otros países, para poder tener éxito en Chile?

La primera barrera es la cultural. La idiosincrasia chilena es diferente a la del resto de la región. Es una sociedad organizada con mayor verticalidad y convencionalismo que la de países como Argentina o Colombia. La sociedad es más estratificada que la Argentina, donde las barreras sociales son autoimpuestas y limitan generar una sociedad más horizontal y menos fragmentada.

En general, las negociaciones e instrucciones se dan de manera poco frontal y directa, por lo que las tareas tiendan a ser más burocráticas. En este sentido, es valorada la capacidad de los extranjeros para resolver problemas con celeridad. El éxito para un extranjero dependerá de su capacidad para gestionar en una cultura diferente, lo que a la vez es una gran oportunidad si es bien aprovechada.

Las principales oportunidades laborales son más que nada para los profesionales más calificados, y también para aquellos de formación técnica. Líderes con alta preparación académica, en idiomas y con experiencia en grandes compañías son altamente valorados. Por otra parte, personas con formación técnica especialmente para la industria tecnológica – consultores, programadores- son muy buscadas.

En primera persona

Luciano Kasakoff es un economista argentino, actual Gerente de Finanzas de una importante empresa nacional de retail, y reside en Chile desde hace ocho años. “La adaptación no es fácil. No tanto por la convivencia con el personal local, sino porque sus costumbres y formas son diferentes. Al principio hasta impactaba que colaboradores de tu equipo de trabajo te llamen ‘Don’. Ese formalismo y distancias hacen que uno tenga que relacionarse de una manera diferente a la que estabas acostumbrado en Argentina”.

¿Qué otras cosas te dificultaban la tarea?

Aunque no lo creas, el idioma. Los modismos son diferentes y lo que parece estar entendido y acordado, no necesariamente lo está. Al principio hay que hacer un esfuerzo extra en mejorar la comunicación, para que sea efectiva. Un ejemplo es la palabra ‘luego’, que acá significa “inmediatamente”. También su formalidad y extremo seguimiento a la jefatura. No es parte de su cultura, en general, cuestionar una indicación dada por un jefe o gerente, aunque piensen lo contrario.

¿Cómo encaraste ese tema?

Invertí muchas horas insistiendo para que puedan entender que, para que un equipo sea de alto rendimiento, era necesario tener feedback y que este debía ser oportuno y sincero.

¿Qué valoran de un profesional extranjero?

Básicamente la experiencia y la capacidad técnica. Valoran mucho el conocimiento. Por otro lado, una cultura de mayor personalidad también es valorada por ser más práctica y concreta. Reconozco que he hecho uso de esa ventaja, sobretodo en ambientes más formales como los directorios o negociaciones con entidades financieras. Claramente es algo que todo profesional extranjero sabe y debe aprovechar.

¿Qué recomendarías a un profesional recién llegado o con la posibilidad de venir a Chile?

Paciencia. Que no se desespere, que aprenda a escuchar y a convivir con un estilo diferente. Tiene muchas ventajas para aprovechar, que es la razón principal de su llegada al país. Que confíe en su capacidad, en su talento, pero siempre con muchísimo respeto. Jamás sentirse ni verse como superior al resto, eso lo llevaría directamente al fracaso.