Nota 1

Cristina Bomchil, Directora Ejecutiva de Valuar, analiza las nuevas tendencias del sector junto con la evolución de las organizaciones deportivas.

 

La industria deportiva mueve US$195.000 millones al año y ha crecido un 14% con respecto al 2015. Si fuera un país, el PBI de esta industria estaría entre los mejores del mundo y es de hecho el de mayor crecimiento a nivel mundial.

La Industria del fútbol mundial genera el 0,7% del PBI y, nuevamente, si esta fuera un país, este indicador la situaría como la economía número 24 del mundo.

Se prevé que los ingresos totales del período financiero 2015-2018 se sitúen en US$5.656 millones, lo que representa un incremento del 5 % (US$248 millones) respecto al ciclo anterior. La principal fuente de ingresos, la venta de los derechos de televisión, aportará el 53 %, seguida de la venta de los derechos de marketing, el 26 %, y la de derechos de explotación de licencias de marca, el 6 %. Se espera que los ingresos provenientes de los derechos de otros servicios y venta de entradas asciendan al 10 %. El porcentaje restante lo generan la Copa Mundial de Clubes de la FIFA, los ingresos relativos a los Torneos Olímpicos de Fútbol y otras fuentes menores.

El deporte constituye actualmente un fenómeno universal de singular importancia y complejidad.  Se manifiesta en nuestra vida cotidiana, impacta directamente en nuestras costumbres, nuestro vestir, nuestro entretenimiento, e influye también en nuestro bienestar y nuestra salud. Su intenso desarrollo en los últimos tiempos y las constantes novedades que trae aparejadas generan demandas de productos y servicios deportivos que redundan en impactos de mucha importancia y magnitud en el mundo de los negocios.

No hay dudas de que, por todo esto y por los montos que mueven, las organizaciones deportivas requieren un management cada vez más profesional. Los clubes por ejemplo, sobre todo los de fútbol, hoy necesitan manejarse como empresas eficientes: dada la cantidad asociados que reúnen, la diversidad de actividades que organizan, los montos de dinero que manejan, las necesidades de financiamiento, la incorporación de nuevas tecnologías, las situaciones de crisis que de tanto en tanto atraviesan, etc. Ya han dejado de resultar las recetas caseras, la pura intuición y el amiguismo sin un apoyo metodológico y un approach profesional. Las instituciones que trabajan alrededor del deporte requieren una estructura organizada y sana, y herramientas que las sostengan, les den solidez y les permitan crecer de forma sustentable: valores, un propósito, procesos eficientes, salud organizacional, liderazgo participativo y motivador, buenas y transparentes prácticas de gestión.

En estos últimos años hemos visto como ejecutivos de todas las áreas de las compañías privadas están interesados en acceder a posiciones en el mundo del deporte: lo encuentran un “producto” atractivo, formador, desafiante y que, en algunos casos, atrae multitudes. Ven a este sector de la actividad como parte relevante del engranaje social de nuestro país, una pieza importante para el desarrollo de las personas en lo individual, pero también como un factor aglutinante en lo social, unificador a nivel país y que promueve  el espíritu nacional cuando se trata de una competencia internacional. Ni que hablar de la importancia del deporte para alejar a los jóvenes y adolescentes de la noche, del alcohol y de las drogas.

Ingresar a una entidad deportiva ya ha dejado de ser un downgrade en la carrera profesional, sino un motivo de orgullo; representa poner un grano de arena para la reconstrucción del país y su entramado social. Si bien es cierto que esto vale especialmente para el ámbito del fútbol, tan omnipresente en la vida de los argentinos, aplica para cualquier disciplina deportiva, especialmente para aquellos deportes que se juegan en equipo. Hay muchas empresas que toman muy en cuenta si la persona próxima a incorporar ha jugado al rugby, al fútbol, al voley o al hockey: se considera que han aprendido a colaborar en equipo, que lo valoran y disfrutan de ello.

En estos últimos tiempos hemos visto una creciente demanda de diferentes organizaciones de este sector por ejecutivos avezados, familiarizados con prácticas de gestión modernas, profundos conocedores de cómo armar una estructura profesional para gestionar una institución con eficiencia y transparencia, especialistas en marketing y en avanzadas tecnologías de la información.

Es esperable que esta tendencia se intensifique, como ya sucedió en otros países, ya que el saludable crecimiento y profesionalización de las instituciones ligadas al deporte redunda en beneficio de todos.