En el marco de la XIV Edición de Premio Sustentabilidad organizado por la Cámara de Comercio e Industria Franco – Argentina, Cristina Bomchil, Fundadora y Directora Ejecutiva de Valuar, empresa auspiciante, nos ofrece su visión respecto al escenario actual.

Antes se pensaba que las únicas  responsabilidades  de una compañía pasaban por generar ganancias y cumplir con los aspectos legales e impositivos, tener un trato cordial hacia sus empleados y llevar a cabo una gestión transparente, honesta y de cuidado del medioambiente. Es decir, desempeñar su propia actividad de una forma socialmente responsable. Hoy ya está firmemente instaurada la creencia de que el rendimiento económico y una conducta intachable no son las únicas responsabilidades de las organizaciones, sino que éstas son, y se deben hacer, responsables de la sociedad que construimos desde una amplia perspectiva social, ambiental, educativa, etc., como parte del país y del planeta en el que vivimos.

Ha habido un crecimiento en el número de compañías que comienzan a crear áreas específicas de RSE, aunque todavía no es un fenómeno masivo. Por lo general son gerencias cubiertas por empleados que vienen de las áreas de RRHH o de Comunicación, en su mayoría mujeres y jóvenes. Se ven diversos perfiles emprendedores, creativos, con un fuerte sentido social y liderazgo, y a la vez con capacidad de gestionar las actividades en forma de proyectos concretos. En muchos casos, estas gerencias tienen línea directa con el CEO, sobre todo cuando, ya sea por la cultura de la empresa o por prioridades e inquietudes personales de esta figura, la responsabilidad social es parte del ADN de la compañía.

En Argentina hay que entender la realidad que vive cada organización. Dadas las condiciones cambiantes a las que estamos acostumbrados a vivir, las empresas enfocan sus recursos a su responsabilidad más primaria, que es sobrevivir. Todavía no existen desde el sector público incentivos contundentes en términos de desgravación de ganancias que apunten a aumentar las actividades de responsabilidad social. La mayoría de las prácticas socialmente responsables tienen lugar gracias a la voluntad de los accionistas o los gerentes de las empresas, por motivaciones éticas y solidarias o por convicción. En el resto del mundo la RSE es promovida e incentivada desde el sector público. En tanto no se estructure un marco regulatorio fiscal y se controle de manera adecuada la actividad, la verdadera responsabilidad social va a continuar siendo algo aspiracional, un nice to have.

Tener una correcta apreciación de su repercusión colaboraría para que se termine de consolidar la importancia de la presencia de RSE en la mesa chica de las decisiones estratégicas de los CEO´s. Probablemente sea este el mayor desafío al que se enfrentan hoy el empresariado argentino.

premio sustentabilidad